Como fue.


Mucha gente me pregunta como lo hago, pero creo que la pregunta tendría que ser…, Como fue?

Como se inició?

Que me impulsó a meterme en esta historia “rara” de la fotografía de la luz?

Si movilizo mi memoria, los primeros recuerdos son de infancia, aquellas tardes tediosas donde el calor apretaba y te obligaban a dormir la siesta, cosa que creo que todos rechazamos de niños, no estamos cansados, tenemos tanta curiosidad por todo, que dormir nos parece una perdida de tiempo (ese era mi pensamiento), como digo recuerdo que cuando la casa estaba en silencio, me sentaba en el suelo de la cocina, donde había una ventana pequeña muy alta, con una persiana de aquellas de madera, por la cual se filtraban los rayos del sol dejando todo en penumbra.

Aquella luz me fascinaba, me dejaba ver eso que no vemos, todas las partículas de polvo brillando en el vacío, moviéndose como si tuviesen vida propia, al querer atraparlas, esos rayos traspasaban la fina piel (por aquel entonces) de mis manos y podía ver que había dentro, ese recuerdo esta muy presente, debieron de ser muchas las veces u horas que pasé haciéndolo.

Otro de los recuerdos, es cuando a primeras horas de la mañana, los domingos,mi padre nos cogía a mi hermano mayor y a mi, junto a sus bártulos de pesca y salíamos para montarnos en el tren, (no teníamos coche) e íbamos al Embalse de Tormos, cuando llegábamos a la estación de Ortilla-Marraco, el sol estaba en el horizonte y durante el trayecto, un camino recto (que me parecía interminable) iba levantándose, y dejaba un rastro de brillos por donde mirases, la noche había puesto un manto de rocío a las plantas, y los rayos las convertían en brillantes chispas de luz, como estrellas que bajaban a recostarse durante el día.

Mi imaginación no tenía limites, era lo único que tenía, mientras mi padre pescaba, cuando no correteaba con mi hermano, me gustaba sentarme y mirar el agua, allí se producía de nuevo esa maravilla de la luz, el sol en el agua y cuando esta se movía… saltaban chispas por todos los lados, (de mayor descubrí que eso tiene mucha fuerza, el Dr. Lefebure le llamó Fosfenos), también fueron muchas las horas que pasé en esos juegos, entonces no había ni teles ni ordenadores ni otros entretenimientos, mi hermano leía tebeos, yo leía la luz.

Por las noches, no había sol, pero tenía a las estrellas, ellas también brillaban, eran chispas que parpadeaban continuamente, como ya he dicho, no me gustaba dormir y cuando el resto lo hacía, yo me asomaba a la ventana y las miraba, soñaba…, pensaba que estaban habitadas y les hablaba internamente, les contaba mis penas, siempre sentí añoranza, como Amí, el niño de las estrellas, que no conocía ni leí.

El tiempo fue pasando y las programaciones empezaron a relegar las ilusiones y los sueños, ya no había “tiempo”, aún así seguí mirando las estrellas y al sol, aunque no había espacio para soñar…, no los olvidaba.

Cumplí con lo que los “otros” tenían pensado para mí, me casé, tuve hijos, apoye al que entonces era mi marido a crear una empresa, trabajo…, trabajo…, trabajo.

Me olvide de soñar, vivía como un muerto vertical.

Hasta que un día todo se rompió, familia…, marido…, empresa…, todo se fue a pique para mi, me hundí, pase bastante tiempo bajando y bajando hasta tocar fondo, miraba hacia atrás y no había nada…, solo un diminuto punto de luz de aquella entrada, lo malo era que mirar hacia adelante era lo mismo…, solo un diminuto punto de luz, estaba en medio de un túnel sin posibilidades de volver atrás ni fuerzas para salir.

Ante esa situación busqué, y busqué por todos los sitios, entré a conocer todas las terapias alternativas, mi cuerpo no se sostenía y mi mente no tenía donde sujetarse, el único lazo que me mantenía en este plano eran mis hijos, no podía dejarles una herencia tan negativa, por ellos, por mi responsabilidad y porque era lo único que me hacía sentir válida, mi orgullo, mirarlos era tan… no podría describirlo, nunca fui una mujer cariñosa ni supe expresar, era tan grande lo que sentía por ellos que tenía que encontrar de nuevo la ilusión, poder decirles que esto merece la pena, que la vida merece ser vivida y descubrí que la vida…. soy yo.

La vida somos cada uno de nosotros, somos los guardianes, la vida es esa chispa que se refleja en el agua, que traspasa mi piel, soy el agua donde se posa la luz del sol, por eso tenía que dejarme fluir, aunque a veces me estanco y entonces… duele, eso es la enfermedad, esos estancamientos, donde no hay fluidez, donde las aguas se pudren y la luz no refleja, no brilla.

Y allí estaba él, nunca me abandonó, el Sol, aunque no lo mirase…,por el rabillo del ojo veía sus destellos, hasta que un día me senté a mirarlo de frente y me hizo el más grande de los regalos jamás soñados, ya se estaba despidiendo por el horizonte y empezó a desplegar un abanico de colores, de formas geométricas…, todo se llenó.

Entré él y yo no existía el vacío, esos colores y formas fantásticas se sobreponían unas a otras y apareció el más maravilloso Mándala jamas imaginado, era real, no estaba soñando, lo estaba viendo con mis propios ojos, el impacto en mi interior es imposible describirlo con palabras, yo era eso, era todo, las plantas, la luz, el aire… indescriptible.

Cuando desapareció, quedé como en trance, me costó mucho bajar, durante mucho tiempo esas sensaciones me acompañaron y aún al evocarlas… siento muchísima añoranza, por eso empece a fotografiar, sabía que era real, que está ahí para todos, que solo hay que saber mirar, me propuse enseñarlo, es más…, sabía que tenía que hacerlo, que lo que proporciona esa visión es tan importante, tan gratificante, que conseguiría captarlo con mi cámara y mostrarlo.

Y en ello estoy, aún no lo he conseguido, yo sigo, me da igual lo que piensen o digan de ello o de mi, he visto muchas sonrisas y eso… me llena, las sonrisas iluminan las caras y si lográsemos iluminar todas las caras… quizás aún estemos a tiempo de cambiar el mundo, porque el mundo somos cada uno.


Con todas estas experiencias fui comprendiendo que nada es bueno ni malo y que mucha luz… deslumbra, impide ver, y la ausencia de ella también, por eso hay que entornar los ojos, tapar el objetivo de la cámara, dejar que solo pase un puntito de luz y en ese puntito… esta todo…, las formas, los colores… el cambio.

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5 comentarios

  1. Saludos ElArteDelSol,

    Encontré este enlace en una entrada de Starviewer que ofreció Vd. al entrañable Prof. Ogamov.

    He leído la historia de su descubrimiento y me ha conmovido mucho. Es curioso notar como todos y cada uno de los buscadores de la Verdad interior pasamos por un proceso de caída que nos catapulta hacia una mística comprensión de lo que andamos buscando. Mi historia, aunque diferente en hechos y en edad, es en esencia igual. Me conmueve descubrir que todos pasamos por ello, por lo que algún significado debe tener.

    Por cierto, a mí también me fascinaba “jugar” con la luz del Sol; solía (y en ocasiones suelo) entornar los ojos para dejar pasar ese punto o rayo de luz que crea unas sorprendentes y maravillosas formas entre mis pestañas.
    Le contaré además un secreto con respecto a lo que uno puede hacer con la luz del Sol si es que aún no lo ha percibido. Antiguamente un sabio, cuyo nombre no recuerdo (aunque si le interesa lo puedo buscar) describió y puso nombre a algo que de bien chiquitín podía ver, algo que cualquiera puede ver, es algo así como ver fluir el Prana de la vida en presencia de la luz del Sol. Se preguntará a qué me refiero, pues bien, consiste en mirar al cielo, mejor si el día es nublado para que los ojos no comiencen a llorar, y entornar una pizca los ojos (bizqueando) al mismo tiempo que se desenfoca la mirada, y entonces las verá; MILLONES de “chispas” azuladas que emanan de todas partes, hacen un rapidísimo y corto recorrido para luego desaparecer constantemente. Si consigue enfocar con la mirada solo una de ellas, mantenga la mirada en este enfoque y verá todas las demás. Es realmente alucinante.

    Espero que si no las conoce, consiga verlas y disfrutar de ellas tanto como yo. Ya me contará cómo le ha ido. Suelo estar aquí junto a otros integrantes comentaristas de Starviewer: http://www.wix.com/mediacomsp/puntodeencuentro
    O bien pasaré por aquí a leer su contestación, lo anterior es más bien una invitación.

    Reciba un fuerte abrazo y mis mejores deseos,

    Námaste,

    F.-

    abril 23, 2011 en 12:50 pm

    • Gracias por pasarte por aquí y comentar.
      ¡¡Así es!! Como ocurre con las fotografías de la luz, a casi todos nos pasa en la vida, a veces somos capaces de creer que nos comemos el mundo, sonreímos y nos sonríe la “vida” y olvidamos…
      Al olvidar te deslumbras, y viene la caída, bajando a la más completa oscuridad, solo así comprendes.
      Comprendes que la luz y la oscuridad forman parte de lo mismo, no es posible lo uno sin lo otro, entonces empiezas a ver el “centro” el color.
      Sabes que el punto medio es donde tienes que estar.
      Ahí descubrí la paciencia y también la belleza del silencio.
      Gracias por contarme tu secreto, lo he experimentado muchas veces, viviendo situaciones excepcionales e inexplicables con palabras.
      La primera vez que lo experimente no fue buscándolo, después de haber pasado toda una mañana trabajando los sellos y tonos de 13 lunas, al salir al aire libre me vi envuelta en una intensa nevada de luz, no se puede expresar con palabras, a los que estaban conmigo en ese momento les decía que estaba nevando luz, pero no me hicieron caso, empecé a sentirme rara y llegué a asustarme, pensando que algo me pasaba, que me estaba volviendo loca, hasta que por la noche alguien hizo un comentario.
      Dijo… ¡¡Cuando a medio día hemos terminado, al quedarme sentado en la sala he mirado por la ventana y afuera he visto una intensa lluvia de luz que lo cubría todo!!
      Ufff!! No veas el alivio que sentí, no estaba loca, mi mente no me estaba jugando malas pasadas, era real, alguien más lo había visto, yo no dije nada, las lagrimas ahogaron mis palabras, empecé a sentir que hay veces que el silencio, es la mejor respuesta, las palabras no pueden transmitir los más hermosos y profundos sentimientos.
      Todo está dentro de uno.
      De nuevo…, gracias.
      Un saludo.
      In Lake’ch.

      abril 26, 2011 en 9:48 am

    • varín

      Hola,

      Así es F, perfectamente descrito; yo me lo encontré tumbándome en una tapia en sombra entre partidos de baloncesto; hace …..otra vida.

      Y las contadas veces que lo comenté decía que con sol radiante ponerse en sombra para verlo, pero como indicas también.

      Gracias por Aportar a los demás.

      Y Gracias P por esta maravilla de patio fresco que nos tienes aquí.

      Abrazos

      mayo 18, 2011 en 7:38 pm

  2. fingolfin1985

    A Lake´l

    😉

    mayo 8, 2011 en 12:44 pm

  3. Reblogueó esto en EL ARTE DEL SOLy comentado:

    Es la parte principal y motivo de este blog, la luz.

    junio 18, 2013 en 11:09 am

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